Nos hemos vuelto locos

Pero de remate. Es una afirmación que hago de forma rotunda y en la que pongo de manifiesto varios sentimientos, donde predominan la rabia, el asombro y la pena. Y quiero aprovechar este artículo para reflexionar sobre el uso que estamos haciendo de las redes sociales.

La semana pasada nos encontrábamos con la noticia de que Bimba Bosé, tras meses y meses de lucha, fallecía a causa de un cáncer. La muerte, de por sí, es triste, y causa dolor, aunque sea de gente a la que no conocemos. Pero es más triste aún cuando le llega a alguien que ha luchado, que no se ha rendido nunca y que ha afrontado la partida jugando con malas cartas, y  a pesar de todo, una enorme sonrisa.

Pues bien, un hecho como éste, además de conseguir sacudir el corazón de miles de personas que le han demostrado, a ella y a su familia, su cariño, ha mostrado también la peor parte del ser humano.

Estamos locos.

Y me da pena, porque todos esos tuits reflejan los verdaderos sentimientos de desalmados infelices podridos de rencores e inseguridades. Me da pena que tengamos que leer esas sucias opiniones, porque sí, tenemos que leerlas. Las redes sociales tienen poderes que hacen que comentarios como estos, de marcado carácter viral (en este caso por su despreciable mensaje), lleguen a todo el mundo. Uno de esos poderes es que son canales de comunicación masiva, a través de los cuales se puede llegar a todo el mundo que tiene presencia en las redes. Según el último estudio de IAB Spain, más de 15 millones de usuarios utilizan las redes sociales en nuestro país (aproximadamente el 81% de los internautas de entre 16 y 55 años).

Si a todo esto le añadimos que los informativos, periódicos y blogs de actualidad se han hecho eco de los comentarios en Twitter de cuatro tarados mofándose de la muerte de Bimba Bosé, apaga y vámonos.

Y llegados a este punto, nos planteamos la cuestión de si verter opiniones en las redes sociales, en este caso que incitan al odio, debe ser o no delito. Y en caso de serlo, qué tipo de delito… ¿penal? ¿Es justo que una persona vaya a la cárcel por desearle la muerte a alguien o por mofarse de una enfermedad? No seré yo quien juzgue esto. Pero por favor, reflexionemos sobre qué nos está pasando y sobre qué función deben cumplir las redes sociales.

El odio es una forma de matar la nobleza del corazón

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Acerca de Julia

A Julia Crespo le entusiasma la comunicación online y el marketing digital, especializada en el marketing de contenidos y la gestión de redes sociales.
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