Carta a mi jefa

Querida Jefa,

Seguramente esta carta le pille por sorpresa. Permítame tutearle desde el principio, pues mi intención es plasmar en palabras lo que has conseguido. Creo que es momento de recordártelo.

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Unos meses antes de entrar en la empresa y que comenzásemos a trabajar en el mismo equipo leí sobre temas de liderazgo para entenderme mejor como líder del equipo que yo dirigía en ese momento. También leí, con la intención de entenderte mejor, ya que sabía que existía una remota posibilidad de que trabajásemos juntas. En mi lectura descubrí que no hay mejor ni peor estilo de liderazgo. No me hizo mucha gracia esta conclusión. Aprender esto no te da la solución a muchos de los problemas con los que te enfrentas en tu día a día, ¿verdad? Sin embargo, ahora lo veo de otra manera.

Lo que sí aprendí es a entenderme(te). No sé si tú has leído sobre el tema o no, pero te observo liderar a nuestro pequeño equipo y te admiro. ¿Por qué? Porque con la fuerza del carácter que te define y la naturalidad con la que llevas todo, quizás sin ser consciente, has hecho que en tres meses tu equipo brille. Sí, piensa lo que quieras. Piensa que el mérito es de todas. Seguramente que todas tenemos algo que ver. No obstante, ¿te has parado a pensar en qué papel juegas tú en nuestro día a día? Déjame justificarme analizando los seis estilos de liderazgo que define Daniel Goleman y otros estudiosos del tema.

Desde que nos conocimos en un evento social hace ya más de dos años (¿quién nos iba a decir que íbamos a terminar trabajando juntas?) has tenido muy clara la visión del Departamento. Nos has puesto en el mapa de la organización. Ahora se nos reconoce con nombre y apellidos a todas, independientemente de los meses que llevemos trabajando.

Con la seguridad que transmites has sido capaz desde el primer día de guiarnos hacia tu sueño: un departamento profesional y resolutivo en un entorno cada vez más demandante. Los fuertes cambios que hemos vivido juntas te han forzado a reformular tus métodos, no tus metas, para lograr los nuevos objetivos que te marcaban.

Te he visto ser coach de todas nosotras. Con cariño y asertividad has vinculado nuestros deseos y aspiraciones individuales con los objetivos que tienes para el equipo. Bravo. Esto ha tenido un efecto inmediato. He visto como tu lado más coach ha ayudado a alguna compañera a contribuir con mayor eficacia y mejorar. Cuando yo he hecho eso en alguna ocasión me han llamado “Mamá Pato” 😉

Ante las adversidades eres conciliadora. Sí, conciliadora. Sé que no me crees. Pero incluso desde la indignación te he visto crear armonía entre todos (nosotros y ellos), reforzando conexiones y motivándonos en momentos de dificultad y también de éxito.

Has conseguido el compromiso de todos gracias a tu capacidad de escucha, al saber valorar las aportaciones de cada una y sabiendo cuándo (y a quiénes) hacernos partícipes en tus retos del día a día.

He leído que ser un líder con estilo “ejemplarizante” puede llegar a ser poco constructivo si no se aplica en su justa medida. De momento a ti te está sirviendo para obtener resultados de alta calidad frente a tu jefe y a los jefes de tu jefe. Mientras tanto, a nosotros nos tienes hiper motivados y se nos percibe como un equipo muy competente. Me lo ha dicho un pajarito 😉

En alguna ocasión he escuchado en la empresa que eres una jefa “dominanta” y no están muy lejos de acertar, ya que en el poco tiempo que hemos compartido juntas, hemos vivido cambios radicales que han requerido dotes de mando para aliviar los miedos y ofrecer un rumbo claro. Hora a hora, día a día, semana a semana, has sabido recurrir al estilo de liderazgo más adecuado en el momento indicado y en la medida conveniente.

Con todo este rollo, ¿ qué es lo que te quiero decir, querida jefa?. Quiero decirte que a pesar de que la vida te está haciendo bajar el ritmo, a pesar de que la adversidad que te ha sobrevenido es una señal que solamente tú entiendes, a pesar de que ha sido ¨mala pata¨… A pesar de todo, recordarte que no eres jefa sino líder. Que como líder puedes flaquear, permítete flaquear. Pero no te rindas, ¿vale? Rendirse no está permitido, no porque lo diga yo, sino porque no te pega para nada. No es tu estilo, eres una luchadora y lo sabes, aunque ahora lo dudes.

Tus circunstancias de hoy te fuerzan a delegar en nosotros, en tu equipo. No lo veas como un momento de debilidad. Percíbelo como un momento de éxito. Durante tu ausencia (que se prolonga más de lo querido en el tiempo) has conseguido, con tu ejemplo, mantener a flote lo que tanto te ha costado. Siéntete orgullosa de ti. Ahora que tu ausencia se nota, tu jefe y los jefes de tus jefes van a darse cuenta de todo lo que has logrado.

Mientras tanto, cuídate. Déjate mimar. Dedícate el tiempo que la vida te ha dado para parar y escucharte.

Un abrazo de alguien que te admira,

Charo

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Acerca de Charo

Charo Moreno es conectora de ideas y fan de personas con sueños en proceso de materialización. La comunicación corporativa, relaciones públicas y organización de eventos son sus pasiones profesionales.
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