El diseño y la tipografía, ¿un capricho?

¿Alguna vez os habéis planteado la verdadera importancia que tiene el diseño? Puede parecer, como dice el diseñador Andreu Balius, que se trata de un capricho, de algo meramente accesorio y prescindible, pero es realmente una necesidad. El diseño y la tipografía están en todas partes y siempre cumplen una función esencial: la de comunicar y transmitir contenidos.

Gracias a las formas tipográficas comprendemos mejor aquello que leemos. Según Balius, “las distintas fuentes tipográficas, con su variedad de formas y diseños, nos permiten definir una determinada entonación del escrito”. Pero no sólo sirven como elemento de transmisión de información, sino que también son una herramienta para facilitar las relaciones humanas y contribuir a la cohesión social.

La idea de que la tipografía forma parte de la memoria histórica y es el resultado de la convivencia de todas las variantes que se han ido introduciendo, nos lleva a apreciar realmente la evolución de la tipografía. Desde los tipos góticos de mediados del siglo XV, pasando por las letras romanas y los caracteres modernos de Didot y Bodoni (siglo XVIII), hasta llegar a las letras negritas, los caracteres de fantasía, las egipcias o las letras de palo seco. Todas estas tipografías han ido surgiendo paralelas a diferentes movimientos artísticos y para hacer frente a las necesidades o exigencias de cada época.

Las tipografías van surgiendo vinculadas a movimientos artísticos y, como dice Ricard Huerta, también vinculadas a ciudades. “Las ciudades muestran una cultura tipográfica propia perceptible al pasear por sus calles. […] Las letras hablan de la ciudad, recogen y muestran sus cambios y evolución, filtrando los deseos de sus gentes”. Y es cierto que cada ciudad tiene una tipografía, un tipo de letra que la describe, igual que tiene unos colores, un aire y una luz propias que la definen.

Balius, en uno de sus artículos, nos regala una frase maravillosa: “la tipografía constituye la voz del texto”. Y así es. Las letras hablan por sí mismas, transmiten un mensaje y refuerzan el proceso de la comunicación. Y yo iría más allá. La tipografía es a un texto lo que la entonación es a la voz. Muchas veces no hace falta saber el idioma ni entender lo que nos están diciendo. Tan sólo nos basta percibir el tono con el que nos están hablando para prácticamente comprender todo el mensaje.

Pues lo mismo ocurre con la tipografía. Al leer un texto, aunque no comprendamos lo que dice porque no conocemos el idioma, podemos entender la intención con que está escrito. Por eso creo que la tipografía es un lenguaje universal, porque está por encima de cualquier forma de comunicación. Los gestos o el idioma tienen detrás una serie de valores, costumbres y una historia que son necesarios conocer para poder interpretar. Sin embargo, la tipografía no necesita explicaciones.

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Acerca de Julia

A Julia Crespo le entusiasma la comunicación online y el marketing digital, especializada en el marketing de contenidos y la gestión de redes sociales.
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