¿Cuáles son los valores intangibles de tu empresa?

Menuda pregunta ¿no? Llevo tiempo revisando mentalmente mi trayectoria empresarial y hace poco me enfrenté a esta cuestión mientras leía “Tu modelo de negocio” de Alexander Osterwalder y Yves Pigneur. Como muchos de vosotros estaréis ahora, yo me quedé bloqueada. No tenía una respuesta (o eso pensaba). Dejé lo que estaba haciendo y comencé a escribir lo que es hoy este artículo.

¿Valores intangibles? ¿A qué se referían exactamente? Yo lo único intangible que conocía dentro de la empresa era lo mismo que fuera de ella: la lealtad, la confianza, las emociones. ¿Se referían a esto o me estaba dejando llevar por mi lado más emocional?

Cuales-son-los-valores-intangibles-de-tu-empresaTenía que llegar a entender mejor la pregunta para poder formar mis propias conclusiones. Así que hablé sobre el tema con algunas compañeras con extensa experiencia profesional. No me sorprendió ver que ellas sí tenían una respuesta y hasta lectura recomendada: “La empresa sensual” de Jesús Vega de la Falla (libro que todavía estoy leyendo). En sus contestaciones mencionaron la inteligencia emocional y la confianza como valores diferenciadores tanto en las empresas como en los empleados. Algo intangible pero de un valor incalculable si la empresa y el profesional sabían cómo “usarlo”.

Según habían observado durante su carrera profesional, dentro y fuera de España, las empresas que tienen mayor éxito son aquellas que han sabido sacar partido a estos valores intangibles. De hecho, me comentaban “…estas empresas y profesionales de éxito han construido su personalidad sobre estos cimientos emocionales“. ¿Por qué creéis que han hecho esto? Les pregunté. “Porque no se puede negar que las emociones guían nuestras relaciones humanas. Sacan lo mejor de nosotros y nos ayudan a extraer lo mejor de los demás. Algunas empresas/personas han adoptado este comportamiento como método de supervivencia. Otras nacieron así.“, me decían.

Es cierto que muchos de nosotros nos sentimos atraídos por algunas empresas porque reflejan los valores que guían nuestras vidas. También es cierto que lo hacemos de forma casi inconsciente en la mayoría de los casos. He aquí el secreto de su éxito. Las hemos adoptado como parte de nuestro día a día como hubiésemos hecho con alguien con quien congeniásemos y pasa de conocido a amigo sin notar la transición. Si lo pensáis, es una estrategia muy rentable: a mayor vinculación emocional del cliente con la empresa mayor fuerza tiene su imagen de marca y más posibilidad de generar ventas.

Esto hace pensar que la agonía que todo empresario tiene por generar el tan deseado “valor añadido” debería centrarse más en la capacidad de generar una conexión emocional tanto con sus clientes como son sus trabajadores que en otras cosas. Si se consigue, todos salen ganando ¿no creéis?

Desde mi humilde experiencia como empresaria, ha sido en los proyectos en los que mejor he gestionado la parte emocional donde todo ha fluido y he alcanzado mis más gratificantes éxitos. En ellos los vínculos de lealtad y compromiso entre empresa-equipo y empresa-cliente han sido tan intensos que todos salimos ganando. ¿Habéis tenido la misma experiencia alguna vez? Os hago la pregunta porque desgraciadamente no se da en todos los casos… ¿o me equivoco?

Como menciona Celia Domínguez en su artículo Ideas en Femenino: magia y humanidad en vivo, lo que marca la diferencia es que no solo tu empresa sino también tus proyectos sean humanos y tengan alma propia. El vínculo que generas en indestructible y perdura en el tiempo (doy fe de ello).

En resumidas cuentas, el quid de la cuestión está en provocar emociones y saber explotar su capacidad para llegar a las personas y establecer zonas emocionales que permanezcan en el tiempo. ¿Cómo conseguirlo? La respuesta a esta pregunta puede darme pie a otro artículo 😉

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Acerca de Charo

Charo Moreno es conectora de ideas y fan de personas con sueños en proceso de materialización. La comunicación corporativa, relaciones públicas y organización de eventos son sus pasiones profesionales.
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