#9Songs – Metallica

Hace unas semanas, paré en un semáforo mientras sonaban Metallica en mi coche. Se ve que lo suficientemente alto como para que un chaval que esperaba en la acera se volviera a mirar. Era un heavy de libro: vestido de riguroso negro, cazadora de cuero, melena a media espalda y camiseta de Slayer. Levantó sus meñique e índice a modo de saludo mientras nos sonreíamos. El semáforo cambió de color y me alejé saludándolo como si fuera colega mío de toda la vida.

¿Qué tienen Metallica? ¿Qué tiene un grupo heavy para unir a gente de lo más diferente? Tengo amigos heavies que no dudarán ni un segundo si les haces elegir su grupo favorito. Pero también me he tropezado a lo largo de mi vida con gente dispar, cuyos gustos musicales se alejan bastante del metal, que tampoco dudarán en incluir a Metallica entre sus grupos favoritos. Yo misma, sin ir más lejos.

Mi complicada historia de amor con Metallica comenzó cuando tenía 15 o 16 años y le pregunté a un amigo mío que por qué su perro se llamaba Hetfield. Por unos segundos temí que me retirara la palabra eternamente: “¡¡¡NO SABES QUIÉN ES JA-MES HET-FI-ELD???”, me preguntó indignado. Pues no, no lo sabía. Y aunque descubrí en aquel instante que era el líder de un grupo del que apenas había oído hablar, me costó mucho más tiempo y esfuerzo descubrirlos, digerirlos y, finalmente, enamorarme perdida e irremediablemente de ellos. Nunca agradeceré bastante a mis amigos de esa época que fueran pesados hasta decir basta, que colaran sus canciones en las cintas que me grababan, que me informaran debidamente de que los que sonaban eran ellos cada vez que los pinchaban en un bar. Nunca les agradeceré bastante que me descubrieran un grupo que luego me ha salvado la vida muchas veces.

Dos canciones hicieron el clic definitivo: Welcome Home (Sanitarium) y Nothing Else Matters. Ambas están incluidas en las #9Songs de esta semana (esta última en la versión que hicieron con la Orquesta Sinfónica de San Francisco, una muestra más del talento de la banda, aunque los seguidores más acérrimos renegaran de aquella combinación (im)posible).

Los que ya habéis caído en las garras de estos cuatro talentos de Los Ángeles probablemente os limitaréis a comparar las #9Songs de esta playlist con las nueve de vuestra vida. Espero que para los demás, se abra una rendija (sin retorno, os aviso) por la que entrar a la absoluta genialidad de Metallica.

[And the hate still shames me. So hold me until it sleeps]

Charlotte Sometimes

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